Si
los dos protagonistas de esto que voy a contar fuesen británicos,
norteamericanos o franceses, ya serían los protagonistas de más de una novela, un
guión cinematográfico o una teleserie.
Emilia Pardo Bazán (A Coruña 1851 - Madrid 1921
) y
Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843 - Madrid 1920). Dos ilustres
escritores españoles de finales del siglo XIX y principios del XX. Los dos miembros de la corriente del
Realismo español, una especie de
Naturalismo con influencias del
costumbrismo y el dominante catolicismo español de la época. Hasta aquí, nada raro.
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| Benito Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán |
Lo curioso es la
historia de amor que con vaivenes mantuvieron durante
20 años. Ahora no llamaría la atención, personas conocidas, adultas y de talante liberal, pero no era igual en la
puritana sociedad española de entre siglos.Y es eso, junto con la
discreción de ambos (y principalmente la de Benito Pérez Galdós) lo que ha mantenido durante muchos años esta historia, no en el
olvido, pero casi...
EMILIA PARDO BAZÁN
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| Moneda de 10 pesetas con su imagen |
Gallega, inteligente, de buena y noble familia. Desde pequeña
se crió entre libros y ya de niña leía
El Quijote, la Biblia, los clásicos griegos y libros de historia. Con los años, debido a que iba a un colegio francés, empezó a interesarse por la
literatura francesa contemporánea, lo que influyo bastante en su posterior estilo literario. Contrae
matrimonio muy joven ( a los 17 años), como era habitual en la época, y se establece en
Madrid, aunque posteriormente viaja durante unos años por
Europa, lo que facilitó su aprendizaje de
inglés y alemán.
Hacia los 20 años comienza a escribir, y entre
1876 y 1881, tiempo en el que nacen sus
3 hijos (Jaime, Blanca y Carmen), Giner de los Ríos le publica sus
primeras novelas y ensayos. Influida por los escritores
naturalistas franceses de la época, principalmente
Emile Zola, publica en 1883 '
La cuestión palpitante', libro en el que defendía el
darwinismo y que por tanto originó un gran escándalo, tanto que hizo que su marido la exigiese
retractarse de lo escrito y dejar de escribir. Pero doña Emilia, que
buena era ella, en lugar de eso, lo que hizo fue mandar 'a freír espárragos' a su esposo.
Libre en el amor y en todo lo demás, se permite relacionarse con
Benito Pérez Galdos y con otros jóvenes escritores de la época. Casi siempre hizo lo que quiso, también fue precursora del
feminismo en España: optó hasta en 3 ocasiones a entrar en la
Real Academia, todas ellas sin éxito (1889, 1892 y 1912), y patrocinó el intento de entrada de
Concepción Arenal, gallega y feminista como ella (también sin éxito). Sí que llegó a dar clases en la
Universidad y a tener cargos de responsabilidad en el
Ateneo de Madrid, pero fue denostada por el
sexismo reinante entonces entre la intelectualidad. Murió en Madrid, pero vivió sus últimos años en el
Pazo de Meirás, en Oleiros, que entonces era propiedad de su familia.
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| El Pazo de Meirás |
En cuanto a su
obra, su estilo era un
naturalismo 'a la española', influido por el catolicismo (que nunca abandonó) y el costumbrismo, que se ha llamado '
realismo español'. Destacó en la novela: '
Los Pazos de Ulloa' es su obra más conocida (cuenta una historia basada en las costumbres caciquiles de la
Galicia profunda de finales del XIX), pero también
'Morriña', 'La madre Naturaleza' (continuación de '
Los Pazos de Ulloa') e '
Historia de un solterón'. También escribió muchos
ensayos, biografías, críticas y cuentos.
BENITO PÉREZ GALDÓS
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| Billete de 1000 pesetas con su imagen |
Canario, brillante y muy curioso. Nacido en una familia de
clase media y talante muy
conservador, hijo de un militar veterano de la guerra de la Independencia y de la hija de un secretario de la Inquisición, no es raro que mostrase interés por la
historia (semilla de los posteriores
'Episodios Nacionales') y por la religión (que derivó en anticlericalismo, aunque siguió siendo creyente). Desde muy joven se interesó igualmente por el
liberalismo, influido por el ambiente de la escuela en la que estudió en Las Palmas. Tras terminar el bachillerato en su tierra, se traslada en
1867 a Madrid donde empieza la carrera de Derecho y a trabajar como
periodista. Cubrió varias algaradas en España y estuvo de corresponsal en Francia, de donde trajo ideas cercanas al
Naturalismo. En Madrid, era habitual de alguna de las incontables
tertulias literarias de la capital. También gustaba de
vivir 'en la calle', relacionarse con la gente de toda clase social, y así, se convierte en el cronista 'de facto' del Madrid de su época (el '
Madrid de Galdós').
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| Café Universal, sede de la tertulia canaria de la que era asiduo |
Alentado por Giner de los Ríos (otra vez
Giner), comienza a escribir 'en serio', más allá de los artículos de opinión o los poemillas satíricos que escribía para la prensa. Publica '
La Fontana de Oro' su primera novela en
1871, y poco después comienza la publicación de los '
Episodios Nacionales'. Interesado por la
política, en la politizada España de finales del XIX, y a pesar de su gran timidez, es dos veces elegido
diputado por Puerto Rico por el
Partido Liberal, entre 1886 y 1890. Posteriormente, desde 1907 participó en la
coalición republicano-socialista con Pablo Iglesias, lo que le impidió recibir el
Premio Nobel en 1912: la Academia sueca se echó para atrás debido a las
presiones de los estamentos más
conservadores, e increíblemente, se lo dieron por ejemplo, a
José de Echegaray, brillante científico e ingeniero, pero un dramaturgo bastante mediocre y hoy olvidado. Sin embargo, y aunque le costó lo suyo, él sí consiguió asiento en la
Real Academia en 1897 tras dos intentos fallidos.
Murió en Madrid, ciego (poco antes le levantaron una estatua, pidió que le subieran para palparla, y al hacerlo dicen que lloró al reconocer el parecido), y
reconocido por todo el mundo como escritor, pero con poco patrimonio, pues en lo económico fue bastante dejado.
De natural muy
austero, discreto y tímido, no por ello dejó de participar en la vida pública, no sólo en la política, también en la académica. Estuvo
soltero toda su vida, pero se le tenía por
mujeriego, y se le conocen
varias relaciones, quizá la más duradera fuese la que tuvo con Emilia Pardo Bazán, pero también se relacionó con algunas
actrices, y llegó a tener una hija con una joven.
Viajó mucho, siempre de forma austera, relacionándose con el pueblo en fondas, ventas y tabernas (de ahí procedía la frescura de sus diálogos), por lo cual también escribió varios
cuadernos de viajes.
Su
obra es extensísima, su vida consistía básicamente en escribir. De joven sobre todo escribió
poesía. Más adelante escribió infinidad de
novelas, casi todas ellas dentro del naturalismo y el realismo español, de
temática social, con toques románticos, y
humorísticos, y marcando con los años cada vez más distancia con la religión católica; aparte de la comentada '
La Fontana de Oro', caben destacar '
Fortunata y Jacinta' (su novela más popular, narra la historia dos mujeres, una de origen humilde y la otra estéril y de familia aomodada, se enamoran del mismo hombre, que al final acaba con la de clase alta, y adoptando a la hija que tiene con la de clase baja), '
Doña Perfecta' (de temática muy similar a '
Los Pazos de Ulloa' de Pardo Bazán, drama en la España rural, caciquil y retrógrada) y '
Miau' (ácida historia de un cesante ministerial, su nueva vida y la de su familia, más preocupados 'en mantener las apariencias que en comer'). También escribió novela histórica, cómo no, los
'Episodios Nacionales', obra monumental, regalo a los españoles, en los que lo largo de
46 novelas (escritas en 4 series de 10 y la última inconclusa de 6) cuenta de forma muy amena toda la
historia de la España del siglo XIX. En sus últimos años escribió muchísimo
teatro, como una evolución de su propio estilo literario: con los años, sus novelas cada vez contenían más diálogo, y algunas de las obras de teatro que escribió en ese tiempo eran
adaptaciones de antiguas novelas suyas. También
tradujo obras del inglés, principalmente de
Dickens ('
Los papeles del Club Pickwick' y '
Grandes Esperanzas').
RELACIÓN SECRETA (O NO TANTO)
Ya he comentado algo acerca de la relación que mantuvieron, con altibajos, durante cerca de 20 años. Y es que estaban llamados a entenderse. Los dos en Madrid, de provincias, de ideas claramente liberales y gustos literarios similares; ella grandota, campechana, socarrona y extrovertida; él desgarbado, discreto, tímido y mujeriego. Como ocurre muchas veces, comenzaron teniendo amistad y acabaron intimando.
Lo que se conoce de esa relación proviene de las
cartas que se conservan de entre las que se enviaron. Son 92 de Emilia a Benito y solamente una de él a ella (el resto por desgracia se destruyeron al llegar
Franco al Pazo de Meirás tras la Guerra Civil). Se han recopilado y comentado recientemente en la obra '
Miquiño mío. Cartas a Galdós' que han publicado en Turner los especialistas
Juan Manuel Hernández e Isabel Parreño.
Abarcan el periodo entre 1883 y 1915. Hasta 1887, el trato es de 'Ilustre amigo' y 'Querido y respetado maestro'. Son los años en los que Emilia comienza a escribir y manda 'a hacer puñetas' a su marido: en la España de esos años eso no era nada fácil, pero era una mujer de armas tomar.
La libertad vital recién conquistada hace que hacia 1887 y hasta
1888, las cartas comiencen con unos más que elocuentes '
Amigo querido y no digo más' y '
Amigo querido e inolvidable'. Ahí ya había algo más que una relación entre maestro y discípula o entre amigos.
Entre
1888 y 1890 la fogosidad ya resulta evidente, el trato pasa a ser de '
Ratonciño mío', '
Pánfilo de mi corazón' o '
Miquiño del alma'. Aquí van algunos pequeños fragmentos de las cartas de entonces: '...
me están volviendo tarumba tus cartitas...', '....
rabio por echarte encima la vista y los brazos y el cuerpote todo, te aplastaré..', '...
morderé tu carrillito...', '...
aquí está una buitra esperando por su pájaro bobo...'.
¡Pura pasión! Bueno, y también se preocupa por su salud: '...
no fumes mucho...'.
En
1890 y dadas la relación 'abierta' que mantenían y la fogosidad de doña Emilia, esta traba relación con varios jóvenes y guapos escritores (Narcís Oller y, principalmente,
Lázaro Galdiano) lo cual no gusta a Galdós, pero ella le pide su
perdón (escribe cosas como '...
apelas a mi sinceridad: debí manifestarla antes, pues ahora yo no merece ese nombre ...' y '...
mi infidelidad material no data de Oporto, sino de Barcelona...'), se
reconcilian y vuelven juntos.
La relación parece que se enfrió definitivamentre un año después, 1891, con el nacimiento de la
hija de Galdós y Lorenza Cobián, una joven con la que coincidió en
Santander.
Aún así, y aunque desde entonces el trato volvió a ser el frío de '
Ilustre amigo', siguieron teniendo
muy buen trato, y las mismas afinidades ideológicas y literarias: Emilia apoyó a Benito en sus primeros intentos de entrada en la Academia y lamentó la
no concesión del Nobel, y Benito salió en defensa de Emilia en sus disputas antisexistas y también en sus
intentos de acceso a la
Real Academia. Desde
1915 no queda constancia de ninguna carta entre ellos.
Si queréis
conocer más cosas de esta relación podéis acceder a estos enlaces de los diarios
La Voz de Galicia y ABC , y también en este
vídeo de TVE, en los que se cuentan más detalles del libro comentado.